Cerrando un Ciclo

 

Ya estamos a final de año, de lo que podemos considerar final de un ciclo y, de nuevo, toca hacer el balance de cómo nos ha ido. Si al comienzo del 2017 nos marcamos unos objetivos nos será más sencillo ver cómo estamos a estas alturas, ver qué hemos conseguido, en qué estamos trabajando y lo que se nos ha quedado por el camino y por qué.

año 2017

Quizá para que sea más sencillo y podamos ver las cosas más claras es bueno que hagamos tantos apartados como aspectos importantes hay en nuestra vida. Esto dependerá del momento en el que nos encontremos por edad, por experiencias, por circunstancias vividas. Es algo muy personal que cada uno tiene que determinar cómo quiere hacer ese balance.

 

Una clasificación muy estándar y general puede ser la parcela personal y la parcela profesional. Dentro de cada una puede haber muchas secciones: amigos, parejas, familia, viajes, cursos, hobbies, trabajo, compañeros, desarrollo personal y profesional, etc. Cada uno de ellos tiene la suficiente relevancia como para que tengan su propia evaluación.

 

Para ayudaros a hacer este balance os adjuntamos el link del post del año pasado en el que podéis ver una serie de preguntas que os servirán para poder evaluar mucho mejor los resultados obtenidos, balance del año. Estos resultados son algo muy personal, tampoco se trata de ponernos números, de ponernos notas, y sí de ver cual ha sido el desarrollo de este año. Nos servirá de gran ayuda para comenzar el año que viene con nuevos propósitos y nuevos objetivos. Si los tenéis bien definidos, al igual que hacemos en los procesos de coaching, os será mucho más fácil trabajar sobre ellos.

 

Como tampoco queremos hacer un post como el del año pasado, y ya que estamos terminando un ciclo, consideramos importante aprender a cerrar un ciclo para poder abrir con ganas, con ilusión, con motivación uno nuevo. Y nos parece interesante cerrar este ciclo ahora, a final de año, aunque en cualquier momento podemos hacerlo. Así que este es el objetivo de este nuevo post, cerrar un ciclo para poder abrir otro nuevo con fuerza y energía.

 

“Buceando” por internet nos hemos encontrado con esta ilustración que nos parece que enuncia muy bien algunos de los pasos importantes que hay que hacer a la hora de cerrar ciclos.

viaje

  1. Piensa en la vida como si fuera un viaje en tren. Es una metáfora que en coaching usamos mucho para definir que la vida es un viaje y hay que disfrutar ese viaje, no pensando tanto en el destino, sino en apreciar todo el paisaje; en aprender de todas las experiencias, en conocer a la gente que sube y que también bajará de ese tren, en la huella que nos van a dejar; en abrir bien los ojos ante tanto conocimiento que podemos adquirir; teniendo en cuenta las maletas y las mochilas que iremos haciendo y deshaciendo en ese viaje, etc. Un viaje, en el que sin duda, habrá muchas paradas. Habrá muchas paradas y también oportunidades de poder volver a coger el mismo tren o, incluso, otro, con otro destino diferente, con otro paisaje, con otros compañeros de viaje, con otra maleta. Esa es la vida.

Date cuenta ahora mismo en qué tren estás, quien te acompaña, cual es el paisaje que estás viendo, qué llevas en tu maleta,             cual crees que es la siguiente meta y evalúa si te quieres bajar del tren y coger otro, tal vez sólo cambiar de vagón o quizá estés muy feliz con el viaje que estás llevando a cabo ahora mismo.

Nada es para siempre y tú puedes decidir en qué tren te montas.

 

  1. Aprende de lo vivido y no busques olvidarlo. De todo se aprende. Sí de todo. La vida es un continuo aprendizaje. Aprendemos de todas las experiencias que nos acontecen en la vida, delas buenas y también de las malas, de las positivas y de las no tan positivas. Aprendemos de los éxitos y sobre todo aprendemos también de los fracasos. No tengas miedo a fallar, siempre sacarás algo positivo.

¿Para qué tratar de olvidar? Siempre estará ahí, forma parte del viaje en tren. No te regodees en lo que te hace sufrir, tiene su espacio en ese viaje y ese viaje continúa. Saca el mayor aprendizaje que puedas de todas tus experiencias.

Muchas veces el tratar de olvidar algo que no queremos recordar porque nos hace daño, produce el efecto contrario. Y con ese querer olvidar, lo hacemos más grande, le hacemos tener más poder en nosotros y nos condiciona más. Nos gusta para poner como ejemplo la frase: “No pienses en un elefante rosa”. ¿En qué acabas de pensar?

No luches contigo mismo.

 

  1. Dile adiós a la culpa. Si hay algo claro sobre la culpa es que no lleva a ningún sitio. Es un tema con mucha relevancia, lo sabemos. En los viajes de cada uno de nosotros, casi siempre hay un pasajero común que es la culpa. Tenemos que saber que poseemos la posibilidad de dejarlo por el camino porque no nos va a aportar nada positivo en este viaje que no tiene vuelta, es de un único sentido y sólo se puede hacer una vez.

Despídete de ella, déjala atrás para que puedas continuar este viaje porque sino te va a ir marcando los destinos y, quien sabe si, quizá a ninguna parte.

 

  1. Perdona. El hecho de que perdonar aparezca en esta ilustración ya denota la relevancia que tiene y ese perdonar sabemos que no es fácil, sino, no aparecería. No suele valer con que nos pidan perdón para poder perdonar y, muchas veces, la mayoría, ese perdón no aparece de ninguna manera. Lo importante es que tengamos la capacidad de perdonar porque, al igual que la culpa, sea lo que sea que nos ha hecho daño, que nos produce dolor, no es un buen compañero de viaje y nos va a limitar mucho y nos va a hacer perdernos muchas cosas bonitas que aparecerán por el camino y que sin ese perdón no conseguiremos ver y mucho menos apreciar. Como la culpa, es un trabajo personal grande el que hay que hacer, lo positivo es que se puede y una vez conseguido sentiremos una gran liberación.

 

  1. Acepta. Otro de los grandes retos. Ser capaz de aceptar lo que nos va ocurriendo a lo largo de este viaje. Algunos episodios serán muy dolorosos, otros incomprensibles, otros injustos (seguro que lo serán) pero tenemos que sacar de donde no podamos la fortaleza y la capacidad de aceptar, que no de resignarse que no tienen nada que ver, para poder continuar porque nuestro viaje sigue. Quizá sea unos de nuestros grandes objetivos, quizá lo veamos como una montaña tan alta que la sintamos imposible de superar para que nos permita continuar el viaje. Quizá no nos damos permiso para aceptar y poder seguir apreciando el paisaje que sigue existiendo en el viaje. Quizá nos sentimos mal si aceptamos.

El viaje continúa y nosotros podemos decidir si continuamos y de qué manera lo hacemos. Esa es una de nuestras grandes fortalezas. Tenemos la capacidad de decidir.

 

  1. Deja de buscarle una explicación. Muchas veces por mucho que busquemos, tenemos que saber que no vamos a encontrar ninguna explicación que nos valga. Este apartado tiene mucha relación con los anteriores. Quizá tengamos que practicar la capacidad de perdonar o quizá, la capacidad de aceptar. Si entramos en el “bucle” de buscar y buscar para no encontrar nos estamos impidiendo el poder continuar de nuestro viaje, de ver nuevos paisajes, de vivir nuevas experiencias, de tener nuevos aprendizajes. Estaremos haciendo el viaje en círculo sabiendo desde donde salimos y donde volvemos porque no conseguimos avanzar. Damos vueltas y vueltas. A veces hay que “aceptar” cómo son las cosas, lo que ha ocurrido, es un primer paso para, dependiendo de los hechos, ver de qué manera poder continuar nuestra aventura. La aventura de la vida.

viaje

Esperamos que este post os ayude a cerrar un ciclo, un capítulo más de vuestra aventura. Que estéis en una parada de tren de vuestro viaje con la ilusión de continuar el mismo, de bajar y volver a subir o de cambiar de tren para coger otro en otra dirección con un destino que, no sabiendo cual es, al menos será diferente.

 

Estate preparado, con ilusión y energías para abrir un ciclo nuevo. Para continuar el viaje. Abre un nuevo ciclo en tu vida. Ponte paradas en ese viaje, ponte objetivos, ve añadiendo metas en ese viaje para poder hacerlo, en la medida de lo posible, a tu medida, sabiendo que habrá obstáculos, que habrá montañas, que quizá el tren descarrile en algún momento y sobre todo sabiendo que siempre podremos coger otro tren.

 

Esperamos vuestros comentarios con mucha ilusión. ¡Vosotros formáis parte de nuestro viaje!

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