Decir adiós de verdad (II)

 

Hoy continuamos con el Duelo y cómo podemos ayudarnos.

foto post duelo ok

Además de los grandes duelos de los que hablé la semana pasada, hay también otros duelos no tan devastadores como la muerte de un ser querido y que también conviene saber qué hacer.

Estos duelos “más cotidianos” pueden ser una separación, un divorcio, la pérdida de un trabajo o no haber tenido una infancia y no haber hecho ese duelo.

 

Lo primero que tenemos que saber es que “todo cambio conlleva una pérdida y toda pérdida conlleva un cambio”. De ahí la denominación de duelo a todos estos cambios.

 

Vamos a empezar viendo la superación del duelo como la construcción de un nuevo mundo, porque cuando perdemos algo o a alguien, significa que tenemos que reconstruir un nuevo mundo, una nueva realidad porque las cosas nunca van a volver a ser igual.

Antes de construir esta nueva realidad hay que decir “adiós” de verdad.

 

Os pongo un ejemplo personal. Cuando escribí el libro “Por ti lo haría mil veces” en el que trataba la dependencia que tanto me había marcado y en el que hablaba sobre la enfermedad de mi madre, lo hice en honor al sufrimiento por el que las dos habíamos pasado. Pensé que al escribirlo ya había cerrado ese ciclo de mi vida.

En esos meses yo ya estaba muy metida en todo el mundo del coaching y tuve la oportunidad de cenar con una de las personas más extraordinarias que he conocido que es Mario Alonso Puig, a quien llevé mi libro como detalle.

Me miró a los ojos y me dijo:

  • “Espero Isabel que este libro cumpla su cometido”.
  • Y le dije: “¿cuál es su cometido?”.
  • Y él contestó: “poner, por fin, tu historia en el pasado”.

En ese mismo momento disimuladamente se me saltaron las lágrimas.

Cuando llegué a casa pensé por qué se me habían saltado las lágrimas. Él como gran conocedor del ser humano se había dado cuenta de que yo seguía viviendo mi codependencia con mi madre. Es decir, que yo no había hecho un duelo real. A veces por mucho que creamos que hemos dicho adiós no lo hemos hecho.

 

El duelo hay que hacerlo para la construcción de una nueva realidad, para poder decir adiós de verdad a esa pérdida que tanto nos ha marcado.

 

En mis cursos de coaching aprendí diferentes ejercicios para superar mejor el duelo. Entre todos ellos, hubo una técnica que fue la que más me funcionó. Al llevarla a cabo fue cuando cambió mi relación con el pasado, porque el pasado no cambia pero sí lo hace la manera cómo nos relacionamos con él. Se trata de conseguir relacionarnos con esa pérdida ya sin dolor. Esta dinámica pretende explicar que todos somos energía, todos somos una gran bola de luz, de la que salen hilos dorados que nos unen con nuestro pasado e hilos que nos llevan a nuestro futuro. Si esos hilos están hechos un lío no nos permiten avanzar hacia delante, hay que desenmarañarlos para poder continuar.

El ejercicio consiste en coger una silla, ponerte en frente de ella y decirle a esa persona, trabajo, pareja perdida, todo lo que quieras contarle para poder decirle adiós de verdad y empezar una nueva etapa. Es un ejercicio muy potente.

 

Una tarde me senté con una silla delante de mí y tuve una conversación larga con mi madre. Le dije que sentía mucho todo lo que habíamos vivido. Que sentía mucho no saber lo que era tener una madre pero que aún así, la volvería a elegir como madre. Que la quería muchísimo y que había aprendido mucho de ella. Que la tenía que decir adiós aunque me costaba mucho porque ella y yo nos habíamos convertido en una. Decirle adiós porque esa etapa ya había terminado y mi vida seguía hacia delante y comenzaba una nueva fase.

foto para duelo 2

Fue una conversación en que la que lloraba, hacía pausas, volvía a llorar. Así funciona la mente.

Poco a poco fui hablando menos de ella, podía hacerlo sin llorar cosa que antes no era capaz y ahí fue donde cerré verdaderamente ese duelo.

Este ejercicio se puede hacer para cualquier circunstancia: divorcio, trabajo, separación … es igual para todo. Se trata de decir adiós a esa pérdida, verbalizar, aceptar. Esas palabras penetran en el subconsciente y tienen el poder de, poco a poco, hacernos conscientes de esa nueva etapa que está por llegar.

Otro ejercicio que se puede hacer, y os recomiendo sobre todo a la gente que os puede costar expresarlo más oralmente, es coger un cuaderno y escribir sobre esa relación.

Hay ejercicios muy diferentes que a cada persona le funcionarán de una manera o de otra. Este ejercicio se puede hacer exactamente igual que el que yo hice pero en vez de verbalizar, es escribir toda esa relación.

Otra dinámica, consiste en escribir sobre esta relación en tercera persona como si nosotros fuésemos observadores. Lo que se denomina la caracterización de la pérdida. En mi caso el ejercicio podría comenzar de la siguiente manera: Isabel y su madre tenían un relación de codependencia tal que ambas se habían convertido en una misma persona…..

Otro ejercicio, consiste en escribir una carta a esa persona o a ese trabajo o a ese compañero/a diciendo todo aquello que le queremos decir, bien porque no se lo hayamos dicho todavía o porque se lo queramos repetir a modo de despedida.

 

Hay más técnicas, como escribir un diario o una biografía. Yo os he puesto lo que a mí me ha venido bien porque soy muy extrovertida. Hay que saber que no todos los ejercicios nos funcionan igual, ni siquiera en los mismos momentos porque cada uno tiene sus tiempos, sus sentimientos, sus circunstancias y su manera de actuar. No todo vale para todos. Es un tema muy personal en el que nadie debe aconsejar y sí escuchar.

Una manera fundamental de ayudar que tienen los que están alrededor de la persona que ha sufrido la pérdida es escuchar. Escuchar de verdad, sin interrumpir, sin juzgar, sin aconsejar.

También como expliqué en el post anterior, según la etapa en la que se encuentre esa persona, hay muchos momentos de descontrol, de desorganización, de estar desorientados. Se puede ayudar en mantener, en la medida de lo posible, el orden necesario. Preparando comidas, marcándole tiempos de sueño, conversando, etc.

 

Es importante reconocer si se necesita ayuda de un profesional, de un terapeuta, de un coach para superar ese duelo que no nos permite avanzar. Poder decir adiós de verdad y reconstruir nuestra vida. A través de esas conversaciones personales y profesionales, ambos verán cuáles son los mejores ejercicios y herramientas para que la superación sea más llevadera. Es una colaboración mutua.

 

Espero vuestros comentarios, en el anterior post me emocionaron mucho. Muchas gracias por compartir vuestros trocitos de vida con todos.

 

 

“Jamás te persigas creyendo que ya deberías sentirte mejor. Tus tiempos son tuyos. Recordá que el peor enemigo en el duelo es no quererse”. (Jorge Bucay)

Si te ha gustado el post, puedes compartirlo